El mismo tren
By Juan
La misma hora, el mismo tren, las mismas caras. Sube. Se sitúa junto a la puerta. Mira a como cada mañana los rostros de sus compañeros de viaje y sonríe para sí. Él es feliz. Espera en el mismo andén de cada día, se sitúa exactamente en el lugar dnde el tercer vagón descarga sus pasajeros. Espera. Bajan. Suben. A ella le gusta ser la última. Él aspira su perfume como cada mañana. No sabe que ella ha dejado pasar dos trenes por verle.
Ella, nerviosa, le mira. No sabe que él ha dejado pasar dos estaciones por respirarla.
Carmen Iglesias Vázquez
¿Cuantos trenes tendremos que dejar pasar...?
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